Análisis de Paper Mario Color Splash

Análisis del último spin-off de la saga Mario, Paper Mario Color Splash. ¿Qué nos habrá parecido el juego? ¿Vale la pena jugarlo?



¡Buenas a todos nuestros lectores! El día de hoy les traigo mi análisis de Paper Mario: Color Splash. Una de las últimas entregas de la Nintendo Wii U.

Hay ciertas cosas que es importante saber de la historia de Paper Mario, antes de hablar en sí de este último juego. La fórmula original del Paper Mario de Nintendo 64 como así su sucesor el Paper Mario: The Thousand-Year Door, era fantástica. Se trataba de un RPG clásico, donde incluso podías sumar como compañeros de batalla a los habituales enemigos de Mario. Luego de esto la serie fue mutando en los juegos de Wii y Nintendo 3DS, y esto produjo que mucha gente que disfrutaba la saga, migrara lo más lejos posible.

Paper Mario: Color Splash, trató de atraer de vuelta a esa gente que había perdido después de las últimas entregas, pero en lugar de parecerse a las primeras entregas, se pareció al Paper Mario: Sticker Star. Tanto en las cosas buenas como en las malas.

El juego de nuestros amigos de papel es genuinamente gracioso. Niveles inteligentemente diseñados cambian la fórmula básica de una manera bastante sorprendente e ingeniosa. Por todos estos puntos, Color Splash debería ser un juego genial. Probablemente si no tuviera un sistema de batalla tan aburrido y arbitrario, lo sería.

Paper Mario: Color Splash sumerge al protagonista, Paper Mario, junto a su amigo Paper Toad y a la princesa Peach (obviamente de papel) en la isla Prism, después de recibir una postal de un Toad descolorido. Cuando los protagonistas llegan, se encuentran con que la isla estaba siendo drenada de su colora y sus famosas “Paint Stars” habían desaparecido. Como no podía ser de otra manera, secuestran a la princesa y todo depende de nuestro protagonista y de un balde de pintura hablante llamado Huey. Ah sí, para salvar a todos y devolverle el color a la isla, Mario usa su martillo mágico del que sale pintura y usa para pintar todo.

Entre las cosas que se pintan por toda la isla, hay una que hay que pintar si o si, y son los Toads que están distribuidos por la isla y los diferentes lugares para explorar. Aunque forman parte de todos los juegos de Mario (literalmente creo que de todos), en esta entrega, tienen una participación más grande de lo que habitualmente tienen. Son lo que mantienen a este juego unido, con las tonterías que dicen principalmente. Esto fue lo que más me divirtió, si bien algunos tienen líneas que hacen referencia a cosas muy viejas y no dan gracia, hay algunos otros que sí y suman mucho a este juego de más de 30 horas.

Como les decía antes, Paper Mario: Color Splash tiene más en común con Sticker Star que con cualquier otro juego de Paper Mario, y eso puede ser problemático. Básicamente, las cartas funcionan de una manera similar a como lo hacían los stickers en la entrega de Nintendo 3DS. Vas recorriendo por el mundo coleccionándolas o comprándolas con las monedas (que tanto trabajo cuesta conseguir) en la tienda de cartas de los Toads, y se usan en batallas por turnos (si tan solo fueran entretenidas…).

Las batallas en Color Splash se sienten como un manotazo de ahogado de parte de Nintendo para utilizar el gamepad de Wii U. Las mismas pueden ser relativamente rápidas y cortas o pueden ser eternas – dependiendo exclusivamente de tu stock de cartas. El mazo suele estar compuesto por una variedad de ataques diferentes: botas para saltar sobre enemigos, martillos para martillar (¿?), flores de fuego, martillos de fuego y hasta enemigos que puedes convocar para que peleen (y mueran) a tu lado.

Si te quedas sin cartas, puedes girar una ruleta una vez por turno para recibir una carta misteriosa, pero tenes que pagar 10 monedas por giro. Además de este proceso que es bastante lento, algunas cartas requieren ser pintadas antes de usarlas, cosa que hace aun más lento todo el proceso. Se entiende que lo de la pintura es la mecánica detrás de todo el juego, pero no me parece necesario en este caso. Las batallas con los boss se suelen poner peor todavía. En algunos casos por algún motivo tenía que volver para atrás a buscar algo y tenía que volver a jugar la batalla.

Algo bueno que tomaron del Sticker Star fue la idea de usar objetos (en 3D) de la vida cotidiana dentro del juego, pero en esta oportunidad también se pueden utilizar dentro de las batallas. Esto hace que utilizar estos objetos hagan que tengan una pizca más de entretenimiento. Estos elementos enfatizan algo que tienen bastante en particular todos los juegos de la saga de Paper Mario – el hecho de que Nintendo no tiene miedo de hacer algo excéntrico.

Desafortunadamente, las personalidades completamente bizarras de estos objetos inanimados que aplastan a los enemigos o tienen animaciones muy divertidas, no son suficientes para salvar las batallas que son dolorosamente lentas. Estas batallas tan lentas son demasiadas frecuentes en Paper Mario: Color Splash. Y cuando digo demasiado frecuentes me refiero a mucho menos de 5 minutos.

En un juego de más de 30 horas de largo, se siente que está la mayor parte del tiempo pintando cartas y dentro de las peleas lamentándote por quedarte sin cartas de botas. Después de las 5 horas de juego, empiezas a sentir que las batallas son un castigo. Eventualmente llegó un momento en el que empecé a jugar como si fuera Solid Snake, tratando de permanecer lo más escondido posible para no tener que pelear y esquivar a los enemigos. Tener que pasar desapercibido en un juego que no está diseñado para eso no está bueno.

Ustedes se preguntan: ¿qué es lo que hace que estas peleas sean tan aburridas? Creo saber la respuesta. Entrar en combate se siente como una pérdida todo el tiempo, partiendo de la base que por pelear no subes de nivel, solamente incrementas la cantidad de pintura que puedes tener en el martillo. Los recursos para las batallas son finitos. Al pelear, estás usando cartas que podrías guardar para peleas más importantes contra los jefes de los niveles.

A medida que el juego progresa, la dificultad aumenta también, y las cartas que se consiguen son más fuertes, cosa que no sorprende a nadie ya que estamos hablando de un RPG con todas sus cosas. Igualmente, el juego no brinda las herramientas para prepararse. Mientras que hubo momentos en los que tenía completamente balanceado mi stock de cartas, otras veces donde me encontraba sin suerte y sobre todo sin cartas. Para poner un ejemplo, recuerdo varias peleas seguidas contra Spinys de papel donde las únicas cartas que tenía yo, eran botas comunes. Usar esas cartas no era una posibilidad, ya que solamente salía lastimado yo y no el enemigo. Esto hacia que estuviera atrapado con la única posibilidad de gastar 10 monedas por turno para girar la ruleta y tener la suerte suficiente para sacar un martillo o alguna otra carta útil.

Paper Mario: Color Splash es sin lugar a duda uno de los juegos más lindos de ver en la Wii U, en ese aspecto el trabajo en esta entrega fue espléndido. Ir por toda la isla devolviendo los colores con el martillo se sentía muy bien.


Paper Mario: Color Splash tiene momentos de grandeza – secciones de juego claras que cambiaron la fórmula, específicamente el humor que fue una gran sorpresa, para serles honesto. Es una pena que a pesar de todas estas cosas positivas, haya sentido que el juego era un quehacer. Después de sentir que todo lo que hacía era colorear y batallar todo el tiempo, sentí que no quería volver a ver una carta devuelta.



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