El camino a NX: GameCube



Sigamos con el repaso del camino de las consolas de Nintendo hasta la futura NX. Hoy toca hablar de la sucesora de los 64 bits, con muchos altibajos, medio fracaso medio consola de culto. Hoy le toca el turno al cubo de los sueños rotos, GameCube.

Tras la Nintendo 64, la compañía nipona sabía que esta vez si tenía que usar el CD como soporte para sus juegos, desterrando los cartuchos en sus consolas de sobremesa y dejándolos en exclusiva para sus portátiles. Además, la expansión mundial de internet obligaba a incluir algunas funciones online, aún simples, como una forma de destacar sobre los demás y alarde de innovación, aunque al final en la práctica pocos juegos lo usaron, siendo lo más destacable la saga Phantasy Star Online. El inicialmente llamado Project Dolphin fue poco a poco tomando forma, dando lugar a una pequeña consola con forma de cubo, con cuatro puertos para mandos, dos ranuras para memory card e incluso un adaptador para un modem; GameCube llegaba al mercado en Septiembre de 2001 en Japón, dispuesta a ser todo lo que no pudo conseguir su antecesora.

cube

En principio lo tenía casi todo para comerse el mercado: una CPU de IBM y una GPU de ArtX que la convertían en una consola más potente que su rival directo, PlayStation 2, y muy cercana a la potencia de la Xbox de Microsoft. Si la Nintendo 64 tenía uno de los mejores mandos, el de GameCube está directamente en el olimpo de los controladores. Su diseño no parece muy ergonómico a simple vista, pero un par de partidas con él y te acostumbras a su forma. Los botones C de la 64 pasan a ser un joystic, aunque mantiene el otro control analógico y el D-pad, los cuatro botones clásicos cambian su forma y posición, para ser más accesibles a la mano, y pierde el tercer gatillo. La verdad, pese a que al principio es un poco raro, después de usarlo parece el mando perfecto. Probadlo, de verdad. Aún hoy mucha gente considera el mando de GameCube uno de los mejores mandos de la historia, sino el mejor.

La sustitución del CD por el moderno DVD como soporte también llegó a GameCube, pero siendo Nintendo no podía ser algo normal. En lugar de utilizar un DVD tradicional, optaron por usar mini-DVDs, sobre todo para intentar evitar la piratería, a cambio de una menor capacidad y la imposibilidad de que la GameCube fuera usada como lector de DVD normal, algo que tanto PS2 como Xbox ofrecían. Como curiosidad, una versión que no salió de Japón de la consola, la Panasonic Q, realizada junto a la empresa que la da nombre, si permitía reproducir tanto CD como DVD, pero no gozó de mucho éxito.

GameCube tuvo muy buenos juegos, pero la gran tirada de PS2 y Xbox hizo que se quedara sin muchos títulos multiplataforma. Aún así, su catálogo tiene verdaderas joyas. Curiosamente, de lanzamiento, no contó con un juego de Mario, pero fue su hermano Luigi el que ocupó su puesto con su primer gran juego en solitario: Luigi’s Mansion, un juego en el que el hermano del fontanero bigotudo más famoso se arma de valor y con una aspiradora modificada se adentra en una terrorífica mansión plagada de fantasmas para rescatar a Mario.

Obviamente es imposible hablar de los juegos de Cube sin nombrar los dos Zeldas que nos dejó: el primero, Wind Waker, fue recibido con mucho escepticismo por parte de prensa y público por su estilo cel shading, e incluso antes de su salida fue muy duramente criticado. Pese a todo, el juego enamoró por su estilo y por la sensación única de recorrer el océano con el Mascarón Rojo en busca de la pobre hermanita de Link, Abril (secuestrada por un Ganondorf muy distinto de otras encarnaciones), con la ayuda de la pirata de armas tomar Tetra. A día de hoy, muchos fans lo tienen como uno de los mejores de la saga, rivalizando de tú a tú con el mismísimo Ocarina of Time.

Se hacía un poco pesado a la larga, pero navegar con el Mascarón Rojo era una delicia jugable.

El otro juego de la saga fue Twilight Princess, que salió casi a la par que la versión para Wii, y daba un tono más maduro y oscuro a la saga, con un Link adulto transformado en lobo por la corrupción del Reino Crepuscular, que debe de unir fuerzas con la extraña Midna para salvar ambos mundos. Pese a que el juego no levantó tantas pasiones como Wind Waker, sigue siendo uno de mis Zelda favoritos, sobre todo por sus escenarios, y su ambientación más oscura y tétrica que el resto de juegos de la saga.

La saga de survival horror más famosa también tuvo su gloria en GameCube. Pese al fallido acuerdo de exclusividad de Resident Evil 4, la versión de Cube es una de las mejor valoradas por sus mejores gráficos, y Resident Evil 0 ha sido exclusivo de Nintendo hasta hace bien poco. Pero si un juego de la saga se lleva la palma, ese es el remake del primer Resident Evil. El resultado fue espectacular, con unos gráficos de infarto, unos efectos de iluminación sobrecogedores que te metían más miedo aún en el recorrido por la Mansión Spencer, mejoras en la jugabilidad y novedades como que en esta ocasión tienes que quemar o decapitar a los zombies para estar seguro que no se vuelvan a levantar.

Por el cubo también pasaron otros juegos como el remake de Metal Gear Solid, el genial y tristemente olvidado Eternal Darkness, Fire Emblem: Path of Radiance, Baten Kaitos, Tales of Symphonia, Super Mario Sunshine, Pokémon Colosseum, Super Smash Bros Melee, los dos primeros Metroid Prime de Retro Studios… Incluso tuvo auténticas rarezas como Odama, un que mezcla pinball con los juegos de estrategia y se controlaba con un micrófono, o Donkey Konga, un juego musical que se jugaba con unos bongos.

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Odama, el juego que une pinball con batallas en el Japón feudal y además se controla con un micrófono. Lo normal.

GameCube fue un fracaso para Nintendo, no tanto como el enorme batacazo que supuso la Virtual Boy, pero la consola que estaba destinada a superar a su antecesora y a sus rivales generacionales gracias a su mayor potencia y a un buen surtido de juegos, llegó a rozar los 22 millones consolas vendidas, cerca de los 24 de Xbox, pero muy lejos de los 152 millones de la PS2, e incluso lejos de las cifras de su antecesora Nintendo 64, y para nada lo esperado por la propia Nintendo. Seguramente este fracaso comercial les llevó a idear una nueva forma de entrar en el mercado con la que sería su sucesora y que marcó un antes y un después en la forma de jugar: Wii.


¿Y qué podemos esperar de la futura NX? Algunos rumores afirman que la próxima consola de Nintendo será muy potente, no solo a nivel gráfico sino también en su capacidad para mover los juegos sin ralentizaciones ni caídas de frames. Aunque si bien es cierto que el mercado actual ha virado mucho a la importancia de los gráficos por encima del resto, y que la evolución de la tecnología hará de NX una consola potentísima, dudo mucho que la gran N se centre solo en estos aspectos. Lo lógico es que nos sorprenda con una nueva forma de jugar y de entender los videojuegos, que en eso si es una experta.


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