El camino a NX: Nintendo 64



¡Buenas gente! Sí, sé que esta es la sección de mi compañero Matías, pero por cuestiones técnicas, me encargaré del camino de Nintendo hasta llegar a la próxima NX. En esta ocasión, toca hablar de la famosa Nintendo 64.

La Super Nintendo había sido un éxito en críticas y ventas, pero era hora de pensar en una sucesora. Una innovación tecnológica iba a cambiar para siempre el mercado de los videojuegos: la llegada del CD-ROM.  Su mayor capacidad frente a los disquetes y los cartuchos tradicionales, lo convertía en la mejor baza para sustituir a estos, y todo hacía presagiar que el CD era el futuro de las consolas. Antes de poner todo su empeño en la sucesora de SNES, Nintendo tuvo la misma idea que su competidor más directo, Sega, de ampliar la vida útil de su plataforma, lanzando un lector de CD para la consola. Para ello contactó con una empresa, que tenía experiencia con este nuevo formato y ganas de entrar en el sector, Sony. Como ya sabéis, el acuerdo no llegó a buen puerto, y de ese fallido proyecto nacieron las bases tanto de Nintendo 64 como de su rival generacional, PlayStation.

La rotura del acuerdo con Sony y el fracaso del acuerdo con Philips con su CD-i, hicieron desconfiar a Nintendo de usar el CD como soporte para su nueva consola, decantándose por seguir usando el cartucho, algo que además de desventaja frente a la PSX de Sony, tuvo como consecuencia que SquareSoft se decantara por esta última para continuar con la franquicia que se había hecho un nombre con Nintendo, pasando a desarrollar Final Fanatasy VII para la sobremesa de Sony, por la mayor capacidad de los CD, además de que estos eran mucho más baratos y sencillos de producir que los cartuchos.

Por cierto, recientemente se ha descubierto un prototipo funcional de lo que iba a ser el SNES-CD, que seguramente sea el único que se haya librado de perderse en el tiempo. El prototipo carga perfectamente juegos de SNES, y actualmente se está investigando sobre si existe algún juego o programa en CD para poner a prueba el lector.

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La Nintendo 64 vio la luz por primera vez en verano de 1996 en tierras japonesas (y en los siguientes meses en el resto del mundo), con una CPU de 64 bits bajo su carcasa y con 4 MB de RAM (ampliables a 8 con el Expansion Pack), era la consola más potente de la generación, y aunque los CD permitían almacenar mucha más información, la lectura del cartucho era mucho más rápida, disminuyendo así los tiempos de carga. El mando de la 64, aunque a primera vista resulte un poco extraño por su forma de M, es posiblemente uno de los mejores mandos de la historia de los videojuegos, que contaba con D-pad, control analógico, 7 botones (de los cuales 4 eran los llamados “C”, que normalmente servían para controlar la cámara) y tres gatillos (L, R y el famoso Z).

Con todo, Nintendo 64 llegó a 32,92 millones de consolas vendidas, muchas más que la Saturn de Sega, pero muy por debajo de los más de 102 millones de PSX vendidas.

Respecto a los juegos, de salida contaba con uno de los pesos pesados de la consola: Super Mario 64.

La primera aparición de Mario en las 3 dimensiones fue un acontecimiento espectacular, sobre todo gracias a la enorme libertad de movimiento que nos permitía la cámara. Mover al fontanero bigotudo por el castillo de Peach y entrar en los diversos mundos a través de los cuadros para encontrar las 120 estrellas, marcó un antes y un después en la industria, casi tanto como el otro juego destinado a ser una leyenda.

Pues sí, nada más y nada menos que The Legend of Zelda: Ocarina Of Time. Si aún hoy en día es considerado como uno de los mejores (sino el mejor) juego de la historia, es por algo. Mario nos introdujo en el 3D, pero con Link lo vivimos. La profundidad de la trama, la genial BSO, el sistema de apuntado a los enemigos o Z-targeting, los escenarios… Manejar a un Link adulto cabalgando a lomos de Epona por la pradera de un devastado Hyrule, fue una auténtica revolución. Tampoco se quedó atrás la siguiente entrega de la saga, aunque Majora’s Mask destacó sobre todo por tono más oscuro y triste.

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El mítico Z-tartegeting, que permitía apuntar a un enemigo y centrar nuestros ataques en él.

Con Nintendo 64 también continúo la buena relación con Rare, y posiblemente fue la edad de oro con joyas como Donkey Kong 64, que por un bug que no pudieron solucionar, tuvo que comercializarse con un Expansion Pack, o shooters legendarios como Perfect Dark o GoldenEye (que cuenta con uno de los mejores multijugadores de la época). Además en la 64, nacieron grandes sagas como Smash Bros. o Mario Party.

Quizás Nintendo se equivocó al seguir usando cartuchos, algo que decantó la balanza frente a la PSX para muchas desarrolladoras por la mayor capacidad de los CD, pero la gran N demostró que aún no siguiendo las últimas innovaciones tecnológicas y siguiendo su propio camino, era capaz de crear verdaderas joyas y obras de artes que todavía perduran en el tiempo.


¿Y qué pasa con NX? Según algunos de los primeros rumores, la consola iba a usar la nube para mejorar el rendimiento de los juegos, e incluso algunos afirmaban que sus juegos se iban a distribuir exclusivamente mediante la nube. Personalmente dudo mucho que Nintendo se centre tanto en eso, más teniendo en cuenta la progresiva y lenta relación que han tenido con Wii y Wii U con el online, y también lo prefiero, porque uno de los principales problemas de la nube, es que requiere una buena conexión a internet para funcionar bien, y no es para nada comparable la que existe en Japón con la que ofrecen las compañías en Europa, más si nos ponemos a analizar el caso de cada país.

Y dicho esto, ¡nos vemos en la próxima entrega de “El Camino a NX”!


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